Ayer por la mañana pudimos sorprender a un joven Chorlitejo chico (Charadrius dubius) alimentándose en una charca temporal en Villamil (Tapia de Casariego). Los Chorlitejos utilizan habitualmente la técnica de alimentación de "parar-correr-picotear" en la que permanecen inmóviles unos segundos buscando el alimento, para a continuación correr unos pasos rápidamente e inclinarse a picotear en el suelo o la superficie del agua.
Pero en otras ocasiones recurren al método de "temblequeo de pie", en el que vibran el pie rápidamente unos segundos. En la arena o el limo húmedos esto causa una licuefacción del sedimento y hace que las partículas de alimento floten en la superficie, o bien que las presas se descubran solas al moverse, lo que facilita su captura.
En el vídeo que dejamos es la técnica empleada, a pesar de que el tipo de terreno no parezca el más adecuado.
El martes por la mañana, al calor del sol otoñal, un grupo de Verdecillos (Serinus serinus) aprovecha un charco que la lluvia del día anterior ha dejado en un camino agricola para darse un buen baño. Los Jilgueros (Carduelis carduelis) prefieren beber.
Ayer, cuando regresaba a casa, me topé con un joven Cuco (Cuculus canorus) que había atrapado una oruga de la mariposa Esfinge de la Calavera (Acherontia atropos). Tragársela le llevó un buen rato de preparación, ya que continuamente la mordisqueaba pasándola de cabeza a cola y viceversa o bien sacudiéndola con violencia. Pero lo mejor es verlo en el siguiente video.
Este año, de momento, el paso otoñal está siendo flojo en comparación con lo que sucedió el año pasado. Pero algo ya se deja ver, y la sorpresa de esta mañana fue un grupo de Combatientes (Philomachus pugnax) que se alimentaban en un "patio de vacas" en Villamil (Tapia de Casariego). Habían elegido las proximidades del bebedero que es el lugar donde más pisotean las vacas, y por ello, donde más barro se forma. Tremendamente confiados parecía que pudieran tocarse con la mano. Eso permitió fijarse en detalles del plumaje y comprobar que los cinco ejemplares eran perfectamente diferenciales entre sí.
Durante una hora aproximadamente se dedicaron a alimentarse con alguna que otra refriega. Sólo la lluvia pareció calmarlos al final de la mañana.
Van fotos ("clic" sobre las mismas para verlas a mayor tamaño) de los cinco y un vídeo.
La única hembra del grupo. Su tamaño es sensiblemente menor que la del resto. Obsérvese el desgaste del borde de las plumas.
Un macho. Se pueden ver las patas amarillas y se intuye el color del pico.
El mismo macho un rato después. Es imposible ver el color de patas y picos.
Segundo macho. Muy parecido al anterior, pero se diferencian bien escapulares y terciarias.
Tercer macho
Cuarto macho. El más pequeño y de plumaje más uniforme, posiblemente un joven. Postura de "pelea"
Los dos machos anteriores inician el enfrentamiento.
En Asturias son cuatro las especies de aves que crían regularmente en nuestra costa. Tres son aves netamente marinas: la Gaviota patiamarilla (Larus michahellis), el Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) y el Paiño común (Hydrobates pelagicus), ausente del occidente asturiano. La cuarta, el Ostrero (Haematopus ostralegus) es un caso singular, ya que se trata de una límicola que habitualmente anida en playas arenosas, islotes de marisma, dunas, etc. Pero en Entrambasauguas lo hace en islotes rocosos. Una quinta especie, el Gavión (Larus marinus), ha intentado criar algún año.
Tanto el Cormorán moñudo como el Ostrero se encuentran legalmente protegidos por estar incluidos en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de la Fauna Vertebrada de Asturias. Pero esa protección sobre el papel no se traduce en una protección real y no impide que la población del primero haya disminuido notablemente en estos últimos años, mientras que la situación del segundo, que nunca fue numeroso, es aún más preocupante. Su éxito reproductor es muy bajo, tanto que en algunos años ningún pollo logra volar.
Este año las cosas puede que no vayan tal mal para él. El pasado 27 de junio hemos podido ver un pollo ya crecido y perfectamente emplumado en el islote de Castríos (Tapia de Casariego). Las últimas noticias, recibidas de Xurde Gayol, nos informan que el ave, junto con sus padres, ha cambiado de islote, por lo que ya puede volar y ha pasado la fase más crítica de su vida.
Dejamos aquí constancia con un vídeo grabado la mañana del 27 de junio y una fotografía donde pueden verse simultáneamente pollos de las tres especies que crían en los islotes y acantilados de Entrambasauguas.
En la parte superior, dos pollos de Gaviota patiamarilla, aún con plumón. En la inferior izquierda pollo de Cormorán moñudo. En el centro Ostrero adulto, y a la derecha joven ya totalmente emplumado.