17 de noviembre de 2013

Visitantes ultramarinos y esos chiflados ornitólogos.


La charca que el arroyo de Penarronda forma en  su encuentro con la playa constituye un lugar de reposo y alimentación muy atractivo para los pequeños limícolas migradores, y de modo singular, para los migrantes accidentales, es decir aquellas aves procedentes de áreas geográficas lejanas y de aparición esporádica. O tal vez sea un atractor para los ornitólogos, ya que se trata de un espacio reducido donde las aves son fácilmente visibles. Desde luego mucho más que entre los limos de la bajamar en la ría del Eo.
Los últimos visitantes de las Américas fueron cuatro Correlimos culiblancos (Calidris fuscicollis) de los que dejamos un video. En él se incluye una secuencia donde se pueden comparar este correlimos y el Correlimos común, así como un vuelo congelado para ver la rabadilla blanca (de ahí su curioso nombre). Como final una secuencia de la demencia ornitológica, que ya lo decían Astérix y Obélix: ¡Están locos estos pajareros! ¿O quizá fuese estos romanos?

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